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Lowell Brueckner

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Una historia navaja

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Una hoja tomada del libro de Dios


Hace pocos años una serie interesante de documentales fue filmada sobre los jugadores de baloncesto del instituto de Chinli, Arizona, USA, una aldea en una reserva navaja. Chinli fue el pueblo natal de Herman Williams, lo cual él abandonó para explorar “la tierra del cuero”. De esta manera un joven navajo describió la geografía de los Estados Unidos a Herman, al perderse en una ciudad de Arizona. Analfabeto, no halló el camino a su pueblo por años.

 Publiqué este artículo, por primera vez, en el 8 de diciembre, 2012. Intenté de escribir en pocas páginas una historia que fácilmente llenaría un gran volumen. La vida de Herman Williams ha sido una inspiración para mí, personalmente. Conocí a Herman la primera vez, al tener solamente 10 años y mi padre fue director de la escuela bíblica para gente indígena llamada, Mokahum,  Décadas después, le invité a Europa para compartir y dondequiera que fuimos, ¡inmediatamente él fue una celebridad! No creo que he referida tantas veces a cualquier otra persona u otro testimonio al compartir públicamente. Espero que tú pudieras captar un poco de la maravilla de un mundo fascinante… el mundo en lo cual Dios obra en las vidas de seres humanos.

 

Katia

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Katia en estos días
 En 25 de abril, 2013, por primera vez publicamos la historia de Katia, escrito por nuestra hija, Raquel. No hay como un milagro para renovar nuestros ánimos y refrescar nuestras almas. Por la primavera y todo el verano presentaremos de nuevo, artículos extraordinarios que hemos presentado en Una Llamada a la Entrega anteriormente. Katia pronto tendrá 13 años y como puedes ver, goza de salud y normalidad. Esperamos que desfrutes de un Dios que sigue siendo vivo y verdadero en el siglo XXI.

  

 

 


Dios mueve el cielo y la tierra para socorrer a sus hijos.

Raquel: Quise actualizar el caso de Katia. La dieron de alta esta mañana temprano. Dos enfermeras ofrecieron sus vehículos a Tom para volver a casa. Desafortunadamente, quisieron que los devolviéramos (es broma). Pero decidimos que sería más fácil ir nosotros mismos y conducir con mucho cuidado. Agradezco al Sheriff Wayne Beckman, por ofrecerse para llevarme a Fargo. Llegamos a las 4 de la madrugada y Katia estaba en los brazos de la enfermera con una sonrisa tremenda. No derramó ni una lágrima, ni se quejó durante toda la experiencia. No podemos enumerar los comentarios que hubo sobre su buen comportamiento. Estamos agradecidos que no fuera algo traumático para ella. Llegamos a casa a las seis y nos fuimos todos a la cama hasta las nueve. ¡Creo que hoy me iré temprano a dormir! Gracias por todas las oraciones, apoyo y llamadas (Tom y yo hablábamos de que estuvimos la mayor parte del día con el teléfono en la mano). Lo apreciamos mucho más de lo que podemos expresar. 

 Raquel Ehmer

Martes, 16 de abril, 2013

 Una pila tragada

 Ha sido una primavera fuera de lo normal; fría, con nieve, ventiscas y mucho hielo. Había puesto carne en el horno para asar, y Jessica iba a preparar una ensalada. Todavía faltaba hacer la bola de patata y me estaba lavando las manos en el lavabo del baño. Eran como las seis de la tarde. Tom acababa de llegar a casa e íbamos a comer cuando llegase Rebecca de su trabajo. Tom hablaba de la cantidad de hielo que había en la carretera y de que estaba nevando. 

Cartas de Ravenhill, número 9

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 Citas de las cartas personales de Leonard Ravenhill - número 9

Leonard (de 88 años) y Martha

No me acuerdo a qué dos libros se refiere Ravenhill en la siguiente carta, pero estoy seguro de que todavía los tenemos. A menudo, enviaba libros con sus cartas, enriqueciendo así nuestra biblioteca personal. Llevamos la mayoría con nosotros cuando nos mudamos a Alemania, y otros los recibimos después de cruzar el Atlántico, a pesar del costo que le suponía mandarlos por correo desde U.S.A. A veces, cuando el libro estaba fuera de circulación, él nos mandaba copias hechas con una fotocopiadora. ¡Qué gran esfuerzo hizo para proporcionar material valioso al pueblo de Dios! A él le importaba… llevaba una carga.

 Él se daba cuenta de que la gente es experta en la auto-justificación. ¡Que Dios nos permita ser expertos en la verdad, en la honestidad y abiertos a la corrección y al arrepentimiento! ¡Cuantos predicadores de renombre caen, y pocos llegan a un arrepentimiento completo! 

Matt Luneau escribe de Brandon

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Ilze, el equipo de Letonia, Matt Luneau
 Publicamos el siguiente artículo en abril de 2013, pero esta primavera y verano, estaremos revisando unos artículos de nuevo para el provecho del lector. Ocho años han pasado y dos hijas de Matt e Ilze ya son señoritas y la más pequeña es adolecente. Mudaron por un tiempo a Letonia, donde Ilze nació y Matt entrenó un equipo profesional de baloncesto. Están de vuelta en Vermont, donde tienen hermosas instalaciones para campamentos de jóvenes. Hay mucho más que contar que ya tengo escrito en inglés y tuviera que traducir… del funeral de Brandon que tenía que hacerse en la cancha de baloncesto en el instituto, porque no había una iglesia suficiente grande para los 1.500 asistentes. Pudiera contar lo que fue escrito en el periódico más grande de Vermont y de lo que pasó después en el instituto. Todo fue por un mover de Dios.

Lo que sigue, es lo que escribí en 2013…

Matt Luneau y su familia ahora asisten a la iglesia en Swanton, Vermont, USA, donde nuestro hijo Daniel, es pastor. Matt ha conseguido trabajar como entrenador del equipo de baloncesto en un instituto. Ayer recibimos una carta suya, que sigue después de mis comentarios.


En el instituto, que pertenece a una aldea cerca de Swanton, llamada Enosburg, se sienten muy agradecidos por tener un entrenador como Matt, que da tanta calidad al equipo. En un artículo del periódico, Brandon Gleason, el mejor encestador del equipo, comentó: “Al principio fue un poco diferente. Los chicos se quejaban: “¿Tenemos que hacer todo esto?... Pero nos ha ayudado”. Yo no diría que ha sido sólo “un poco diferente”… Matt dijo que habían mejorado las calificaciones de todo el equipo… Matt buscó a un chico que no había jugado desde hacía dos años, debido a su adicción a las drogas, le dirigió a Cristo, dejó las drogas y se convirtió en uno de los mejores jugadores del equipo. Brandon Gleason también recibió a Cristo. ¿Un poco diferente sólo? Matt enseñó al equipo a cantar varias canciones cristianas (aunque nunca las habían cantado antes) y les llevó a diferentes iglesias para cantarlas. Después de un encuentro de baloncesto victorioso, Matt escribió un mensaje de teléfono a Brandon (citando un himno que habían aprendido) “¡Oh, victoria en Cristo!”, y Brandon contestó citando la siguiente línea: “¡Mi Salvador para siempre!”

¿Por qué iba un hombre a dejar su empleo en una universidad, famosa por su calidad deportiva, con un buen futuro y un mejor salario, para recibir mucho menos, entrenando a un equipo de baloncesto en un instituto? No parece lógico. Matt Luneau contesta esta pregunta en la siguiente carta, recibida ayer, el 28 de abril de 2013: