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Lowell Brueckner

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Permíteme dirigirte a un enlace donde puedes escuchar todos los programas, El Señor es Salvación, que hemos hecho en Radio Luz a las Naciones. Es un estudio expositivo sobre todo el libro del profeta Isaías. 





También Radio Luz ha preparado los programas sobre El Verbo de Vida, que también hemos emitido sobre la emisora Luz. Este programa fue un estudio expositivo, versículo por versículo, sobre el Evangelio de Juan. 




Los folletos pueden servir, para un breve resumen de lo que es el evangelio, pero estoy convencido que no es suficiente. Para que el incrédulo puede recibir algo de Dios, tiene que aproximarse de todo corazón y meterse seriamente en el asunto. Por eso, si quieres una herramienta excelente para el  evangelismo, que presenta la salvación ampliamente, te recomiendo el siguiente enlace:

https://www.ivoox.com/podcast-delante-del-juez-supremo_sq_f1638774_1.html


Una cosa más: Te animo escuchar 24 horas al día, Radio Luz de las Naciones que presenta lo mejor de la radio cristiana. En esa emisora solamente escucharás cosas muy saludables para tu alma. Revisa su página web, para que vea tantos beneficios que puedes recibir, no importa donde estés en el mundo. Solo por pulsar una flecha, te metes en directo en la emisora. ¡Aprovecha!

http://www.fmradioluz.com/


Ah, y debo darte también un ejemplo de los videos del programa Luz en la mañana por Facebook:






Apocalipsis 6:1-8

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Los cuatro jinetes

Capítulo 6

1. Vi cuando el Cordero abrió uno de los siete sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes que decía, como con voz de trueno: Ven.     
     2. Miré, y he aquí, un caballo blanco; y el que estaba montado en él tenía un arco; se le dio una corona, y salió conquistando y para conquistar.     
      3. Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente que decía: Ven.     
     4. Entonces salió otro caballo, rojo; y al que estaba montado en él se le concedió quitar la paz de la tierra y que los hombres se matarán unos a otros; y se le dio una gran espada.
        5.  Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente que decía: Ven. Y miré, y he aquí, un caballo negro; y el que estaba montado en él tenía una balanza en la mano.
      6.  Y oí como una voz en medio de los cuatros seres vivientes que decía: Un litro de trigo por un denario, y tres litros de cebada por un denario, y no dañes el aceite y el vino.
       7.   Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente que decía: Ven.
      8.  Y miré, y he aquí, un caballo amarillento; y el que estaba montado en el se llamaba Muerte; y el Hades lo seguía. Y se les dio autoridad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con pestilencia y con las fieras de la tierra.

En el Monte de Olivos, los discípulos preguntaron a Jesús: “Dinos. ¿Cuándo sucederá esto, y cuál será la señal de tu venida y de la consumación de este siglo? (Mt.24:3). La geografía tiene significado aquí, porque cuando Jesús vuelva a la tierra, según Zacarías, Él se parará sobre el Monte de los Olivos, desde donde también ascendió al cielo (Zac.14:4; Hch.1:11-12). Jesús, entonces, les dio señales que se correlacionan con los sellos que el Cordero abre, uno por uno. Recuerda que Juan está viendo eventos que tomarán lugar en el futuro. Al hablar con los discípulos, Jesús ya sabía lo que estaba escrito en el rollo, por dentro y por fuera. Él es digno; abrirá los sellos y estará encargado con los eventos de los últimos tiempos que el rollo describe. En nuestro estudio, las profecías de Apocalipsis empezarán ahora.

Acompañando al Cordero están los cuatro seres vivientes, los querubines o, posiblemente, serafines, que rodean el trono. Aprendemos acerca de los querubines, primeramente, en el tercer capítulo de la Biblia. Ellos guardaban el camino del árbol de la vida para que no se acercara el hombre caído (Gé.3:24). En el libro de Éxodo, dos querubines, hechos de oro, están situados sobre el Arca del Pacto (Éx.25:18). Después, Ezequiel, nos da una descripción detallada de los cuatro querubines que están junto al trono de Dios durante todo su libro (Ez.1:3, 2:2, 3:12-15, 23, 8:4, 9;3, capítulo 10, 11:21-24, 43:2-5). Me parece obvio que los seres vivientes tengan algo que ver con los principios del gobierno de Dios que se llevan a cabo en toda Su obra. Uno los puede ver, por ejemplo, en la formación de los cuatro evangelios, con todo lo que tiene que ver con la historia de Cristo en la tierra. Creo que ellos están involucrados en ellos. En Mateo, Él es el Rey de Israel; en Marcos, es el Siervo; en Lucas, es el Hijo del Hombre; y en Juan, es el Hijo de Dios.

Apocalipsis 5

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El Cordero es Digno

Capítulo 5

1.       Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.
2.       Y vi a un ángel poderoso que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y de desatar sus sellos?
3.       Y nadie, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro ni mirar su contenido.
4.       Y yo lloraba mucho, porque nadie había sido hallado digno de abrir el libro ni de mirar su contenido.
5.       Entonces uno de los ancianos me dijo: No llores; mira, el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido para abrir el libro y sus siete sellos.

Las representaciones dadas en el libro de Apocalipsis no han sido escritas para nuestra imaginación. La de Cristo, en el primer capítulo, la que veremos en este capítulo, la de los cuatro seres vivientes y la del que está sobre el trono, fueron revelaciones dadas a Juan y sólo él pudo verlas realmente. Solamente él sabe exactamente lo que vio. No es para que nosotros nos las imaginemos o, como han hecho algunos, para que intentemos plasmar en dibujos las palabras y descripciones de Juan. Están escritas para que aprendamos acerca de las características y atributos del que está sobre el trono y de Cristo. Aprendemos también acerca del papel de los ancianos y de los seres vivientes en el Reino de Dios. Hay mucho más y sería bueno recordar este principio para todo lo que seguiremos estudiando.

En el capítulo 4, vimos el honor y la adoración ofrecidos a Dios, el Rey. En el capítulo 5, veremos el honor y la adoración dados al Cordero, igualmente. Esta escena nos demostrará el cumplimiento celestial del principio que Jesús puso delante de nosotros en Juan 5:23: “Para que todos honren al Hijo, así como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió”. Esta es una prueba absoluta de Su divinidad; si Él fuera menos que divino, la escena que observamos sería pura idolatría.

Eclesiastés 5

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Capítulo 5

 La vanidad del hablar

1.      Guarda tus pasos cuando vas a la casa de Dios, y acércate a escuchar en vez de ofrecer el sacrificio de los necios, porque éstos no saben que hacen el mal.
2.      No te des prisa en hablar, ni se apresure tu corazón a proferir palabra delante de Dios. Porque Dios está en el cielo y tú en la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras.
3.      Porque los sueños vienen de la mucha tarea, y la voz del necio de las muchas palabras.
4.      Cuando haces un voto a Dios, no tardes en cumplirlo, porque Él no se deleita en los necios. El voto que haces, cúmplelo.
5.      Es mejor que no hagas votos, a que hagas votos y no los cumplas.
6.      No peritas que tu boca te haga pecar, y no digas delante del mensajero de Dios que fue un error. ¿Por qué ha de enojarse Dios a causa de tu voz y destruir la obra de tus manos?
7.      Porque en los muchos sueños y en las muchas palabras hay vanidades; tú, sin embargo, teme a Dios.  

En los libros bíblicos de sabiduría aparece cinco veces una frase casi idéntica: “El principio de la sabiduría es el temor del Señor”. Frente a este punto, la vanidad desaparece y la sabiduría toma su lugar. En medio de su discurso sobre la vida bajo el sol, seguramente en medio de un relato mayormente negativo, Salomón mete algunas joyas. Una de ellas se encuentra en el versículo 7: “Tú, sin embargo, teme a Dios”, en lo cual tenemos el secreto para la vida más allá del sol, cuyo valor perdura eternamente. Este es el lema de los primeros siete versículos. Aunque estas joyas pueden ser pocas en el libro de Eclesiastés, tienen suficiente peso para la persona que sabe estimarlas y apreciarlas. 

Un temor reverente a Dios es de valor incalculable y es una característica escasa en la sociedad de hoy en día. Cuando nos aproximamos a las cosas de Dios, debemos hacerlo con el más alto respeto por Su honor y dignidad. Guarda tus pasos y quita tus sandalias cuando llegues al lugar de encuentro con el Todopoderoso. La pretensión religiosa es un enemigo; no solamente es engañosa, sino maligna.

Apocalipsis 4

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1. Después de esto mire, y vi una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que yo había oído, como sonido de trompeta que hablaba conmigo, decía: Sube acá y te mostraré las cosas que deben suceder después de éstas.
2.  Al instante estaba yo en el Espíritu, y vi un trono colocado en el cielo, y a uno sentado en el trono.
3. Y el que estaba sentado era de aspecto semejante a una piedra de jaspe y sardio, y alrededor del trono había un arco iris, de aspecto semejante a la esmeralda.

                                                                                               El trono del Creador  
una esmeralda

Jesús mandó a Juan que escribiera en un libro los mensajes que dio a cada una de las siete iglesias de Asia. Estos mensajes fueron leídos por ellas y guardados. El libro de Apocalipsis se convirtió en la última parte del canon del Nuevo Testamento y ha estado a disposición de la iglesia durante todos estos siglos, por todas partes del mundo. Ahora, tenemos el privilegio de participar de su mensaje; la palabra eterna nos ha hablado también a nosotros. Ya hemos estudiado y llegado al fin de esos mensajes, descritos como, “las cosas que son”, y ahora, podemos seguir adelante. Lo que tenemos en este capítulo sigue siendo para las siete iglesias y también para nosotros.

El relato cambia dramáticamente cuando, ¡una puerta se abre en el cielo! ¡Esto es asombroso! Nunca antes, en toda la Escritura, hemos tenido la oportunidad de ver escenas celestiales. Hemos escuchado acerca del cielo desde el principio de la Biblia a través de hombres inspirados por el Espíritu Santo para escribir muchos mensajes provenientes del cielo. En las antiguas Escrituras, hemos leído acerca de cosas que son sombras y símbolos de las realidades celestiales. Hemos estudiado los planes celestiales en la historia de los judíos, empezando con el llamamiento de Abraham. En los libros de Salmos y Proverbios, especialmente, hemos gozado de literatura y poesía inspirada del cielo. En el Nuevo Testamento, el Rey del cielo mismo, bajó a la tierra, y con un cuerpo y lengua humanos, habló directamente a oídos terrenales lo que es celestial. Los apóstoles que, personalmente, caminaban con el Rey del cielo, nos han enseñado, por medio de cartas, de Sus principios y doctrinas. Sin embargo, ahora, ya en el último libro de la Biblia, ¡podemos entrar con Juan por una puerta abierta, para ver directamente las escenas celestiales!