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Lowell Brueckner

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Saulo de Tarso se convierte

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                     Hechos 9 (parte 1)

 

Jesús se revela a Saulo por medio de una luz

1.      Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo          sacerdote, 

      2.    y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. 

3.      Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le

4.      y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? 

5.      Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. 

6.      Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. 

7.      Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie. 

8.      Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, 

9.      donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió. 

Lucas nos ha guiado a lo largo de varios capítulos, narrando el origen y el desarrollo de la primera iglesia en Jerusalén. Describió la persecución, el martirio de Esteban y cómo los discípulos se dispersaron hacia Judea y Samaria. Luego relata: “Los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio”, evangelizando Judea y Samaria, cumpliendo así el segundo paso de la Gran Comisión que Jesús dejó a Sus discípulos.

 Recientemente aprendimos sobre la evangelización personal del eunuco etíope, un detalle importante en el relato de Lucas, ya que este hombre llevó el evangelio al continente africano. Ahora estudiaremos la conversión de Saulo de Tarso, quien llegaría a ser el apóstol de los gentiles. Su conversión es un acontecimiento clave en el relato cuidadosamente planificado que Lucas dirige a Teófilo y, por medio de él, a toda la cristiandad de todas las épocas. Este evento marca un avance decisivo del evangelio más allá de los judíos, los samaritanos mestizos y un gentil prosélito, hacia una proclamación abierta y enfocada al mundo gentil.  Todo comienza con la transformación del principal enemigo del evangelio en un apóstol cuya vida, a partir de ese momento, estaría completamente dedicada a llevar el mensaje a los no judíos. Sin embargo, antes de eso, en el capítulo 10 veremos cómo Pedro rompe la barrera que hasta entonces los mantenía fuera.

El eunuco etíope

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 Capítulo 16-25

 El error del hechicero

 16.  porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. 

17.  Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. 

18.  Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, 

19.  diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. 

20.  Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. 

21.  No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. 

22.  Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; 

23.  porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás. 

24.  Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí. 

25.  Y ellos, habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron a Jerusalén, y en muchas poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelio. 

 Los apóstoles sabían que cada creyente tiene que experimentar al Espíritu Santo descendiendo (griego: epipipto) sobre él, o dicho de otra forma, ser bautizado en el Espíritu Santo. Aunque la traducción española cambia, en el capítulo 10:44 es utilizada la misma palabra griega: “El Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso”.

 Pedro y Juan oraron por los creyentes y recibieron el bautismo en el Espíritu Santo (v. 17). Algo relevante y visible ocurrió también con los samaritanos, porque Simón, el hechicero, se percató y quedó inmensamente impactado por lo que vio, igual que al ver los milagros y señales que Dios hizo por medio de Felipe. Lo que él pidió evidenció su blasfemo y falso entendimiento de los caminos de Dios. Cometió dos serios errores: El primero fue poner precio a la capacidad de impartir esta experiencia bendita y celestial (v. 18). Y el segundo, querer poseer este poder por sí mismo para lucrarse (v. 19). 

Desde Jerusalén a Samaria

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Los creyentes fueron bautizados en agua      

                            Hechos 8 

El evangelio se extiende desde Jerusalén a Samaria

  

Capítulo 8:1-3 

Una introducción a Saulo de Tarso

  1.  Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que  estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. 
          2. Y hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él.
          3. Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a                                             mujeres, y los entregaba en la cárcel. 

 Mencioné en el capítulo 6 la presencia de judíos helenistas en Jerusalén, quienes hablaban griego, hebreo y varias lenguas nativas. Por esta razón, quisiera explicar brevemente cómo el griego llegó a ser muy prominente en todo el Medio Oriente, e incluso en el norte de África. La Grecia antigua estaba formada por ciudades-Estado que combatieron unas contra otras, hasta el tiempo moderno en el que se formó un gobierno central. Filipo II  fue un gran conquistador de Macedonia, y desde allí conquistó otras ciudades de Grecia. Fue asesinado a los 46 años, no pudiendo cumplir sus ambiciones, pero su hijo, Alejandro Magno, conquistó una gran parte del mundo conocido. Este murió a los 30 años y tampoco hizo nada para centralizar un gobierno nacional en Grecia.

 El siguiente imperio, Roma, sí lo hizo. Sin embargo, Roma, una gran potencia militar, no fue fuerte culturalmente, sino que captó la cultura y religión de Grecia y las esparció por sus muchas colonias. Los cuatro generales de Alejandro tomaron control de los territorios que él había conquistado y combatieron uno contra otro; por esta razón también, Grecia nunca formó un gobierno central fuerte. Sin embargo, los ciudadanos griegos colonizaron todo el Medio Oriente y, debido a su presencia en estas colonias, por la influencia de Roma y por las conquistas de Alejandro Magno, la cultura, religión y lenguaje griegos florecieron dondequiera. Por supuesto, Grecia contaba con famosos filósofos como Platón, Sócrates y Aristóteles, que continúan siendo de gran influencia en todo el mundo moderno.

 Especialmente, menciono estos hechos históricos porque son parte del trasfondo del hombre de quien aprenderemos en el capítulo 8: Saulo de Tarso, un judío helenista. El autor del libro de Hechos, Lucas, era griego y un médico preparado quien, nos dicen los expertos, escribió un griego de calidad. Él tenía un plan cuidadosamente diseñado al seguir el desarrollo de la Gran Comisión de Jesús, empezando en Jerusalén.

El martirio de Esteban

  

Hechos 7

 

Capitulo 7:36-45 

        La resistencia contra Dios en el desierto                   y en la tierra prometida

 36.  Éste los sacó, habiendo hecho prodigios y señales en tierra de Egipto, y en el Mar Rojo, y en el desierto por cuarenta años. 

37.  Este Moisés es el que dijo a los hijos de Israel: Profeta os levantará el Señor vuestro Dios de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis. 

38.  Éste es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos; 

39.  al cual nuestros padres no quisieron obedecer, sino que le desecharon, y en sus corazones se volvieron a Egipto, 

40.  cuando dijeron a Aarón: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. 

41.  Entonces hicieron un becerro, y ofrecieron sacrificio al ídolo, y en las obras de sus manos se regocijaron. 

42.  Y Dios se apartó, y los entregó a que rindiesen culto al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas: ¿Acaso me ofrecisteis víctimas y sacrificios En el desierto por cuarenta años, casa de Israel? 

43.  Antes bien llevasteis el tabernáculo de Moloc, Y la estrella de vuestro dios Renfán, Figuras que os hicisteis para adorarlas. Os transportaré, pues, más allá de Babilonia. 

44.  Tuvieron nuestros padres el tabernáculo del testimonio en el desierto, como había ordenado Dios cuando dijo a Moisés que lo hiciese conforme al modelo que había visto. 

45.  El cual, recibido a su vez por nuestros padres, lo introdujeron con Josué al tomar posesión de la tierra de los gentiles, a los cuales Dios arrojó de la presencia de nuestros padres, hasta los días de David. 

Después de experimentar el poder de Dios manifestándose en la zarza que ardía cuando estaba solo en la montaña, Moisés empezó a cumplir su llamamiento milagroso en Egipto; cada plaga fue algo sobrenatural, y después, fuera de Egipto, al lado del Mar Rojo, Dios se manifestó otra vez por medio de él. Cuando los egipcios intentaron volver a apresar a los israelitas después de haber escapado de allí, el Cristo pre-encarnado se puso detrás de los israelitas como una columna de nube, para que los egipcios no los vieran, y así protegerles (Éx. 14:19). Después, abrió el Mar Rojo para que pasaran, y cuando los egipcios quisieron seguirles, el Mar se cerró y todos perecieron ahogados.

 Después, una multitud de millones vivieron milagrosamente durante cuarenta años en el desierto (v. 36). El Espíritu de Cristo vivía en Moisés y le hizo Su amigo. Podemos ver cómo Moisés tuvo comunión con el Señor en la tienda que levantó fuera del campamento, donde podía estar solo con Él. “Hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero” (Éx. 33:11). De esta comunión vino una profecía, como Jesús dijo a los judíos: “Si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él” (Jn. 5:46). Esteban citó su profecía en el versículo 37.  

 Moisés influyó sobre la nación y cultura de Israel más que cualquier antepasado, dándoles la Ley de Dios desde el monte Sinaí (v. 38). Este, más que cualquier otro, fue un héroe para Israel en los días de Jesús, pero en su propio día fue rechazado. ¿Conoces casos de la historia pasada, especialmente de hombres de Dios, que recibieron mucha oposición durante su vida pero que después de su muerte fueron honrados? Durante los cuarenta años que estuvieron en el desierto, Israel luchó continuamente contra el Señor, haciendo referencia vez tras vez a la ‘vida maravillosa’ de Egipto (v. 39). Es como si no se acordaran de la esclavitud; la seguridad y provisión garantizadas allí les tenía engañados.

El mensaje de Esteban

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Hechos 7


Capitulo 7:1-8

La resistencia de los israelitas,
empezando con Abram

1.      El sumo sacerdote dijo entonces: ¿Es esto así? 

2.  Y él dijo: Varones hermanos y padres, oíd: El Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Harán, 

3.      y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela, y ven a la tierra que yo te mostraré. 

4.    Entonces salió de la tierra de los caldeos y habitó en Harán; y de allí, muerto su padre, Dios le trasladó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora. 

5.   Y no le dio herencia en ella, ni aun para asentar un pie; pero le prometió que se la daría en posesión, y a su descendencia después de él, cuando él aún no tenía hijo. 

6.    Y le dijo Dios así: Que su descendencia sería extranjera en tierra ajena, y que los reducirían a servidumbre y los maltratarían, por cuatrocientos años. 

7.    Mas yo juzgaré, dijo Dios, a la nación de la cual serán siervos; y después de esto saldrán y me servirán en este lugar. 

8.    Y le dio el pacto de la circuncisión; y así Abraham engendró a Isaac, y le circuncidó al octavo día; e Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas. 

 A menudo, buenos predicadores mencionan que la palabra griega que se traduce como testigos es martus, de la cual procede la palabra mártir. En algunos de mis viajes a otros países he descubierto que, en sus traducciones del Nuevo Testamento, en lugar de testigo eligen la palabra mártir, literalmente del griego. El cristiano debe ser un testigo hasta la muerte, lo que le convierte en un mártir; este es un principio sólido en la enseñanza bíblica. El capítulo 7 de Hechos nos cuenta la historia del primer mártir cristiano, Esteban, un ejemplo maravilloso del principio espiritual.

Muchas veces, he intentado mostrar que Esteban, en sus propias palabras, nos da el título de su mensaje: “Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo” (v.51). Intentaré demostrar cómo lo hizo durante su exposición ante el Sanedrín y la Sinagoga de los Libertos. No quisiera transmitir la idea de que personas como Abraham, David y Salomón, del Antiguo Testamento, fueron desobedientes o infieles, generalmente. No es el caso, pero sí eran seres humanos con fallos, a quienes Dios corrigió y dio fe para llevar a cabo Sus propósitos en ellos.

 El sumo sacerdote dio paso a Esteban para que se defendiera (v. 1) y empezó a hacerlo, refiriéndose a los presentes como hermanos y padres, sus compatriotas judíos. Les hizo recordar a las personas más importantes de su historia nacional, presentando a su Dios como el Dios de la gloria, especialmente al revelarse a su patriarca, Abraham (v. 2). Génesis 11:10-26 nos da la genealogía de Abraham, y podrás observar que su padre, Taré, trasladó a su familia desde Ur de los caldeos, cruzando el río Éufrates, a Harán (Gé. 11:31).