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Lowell Brueckner

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Introducción al libro, "Buscando la verdad del reino"

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Lo que sigue es la introducción al libro, “Buscando la verdad del reino”, el segundo tomo de la serie, “Buscad el reino de Dios”. Por favor, pon mucha atención a estas palabras, porque marcará la diferencia entre los verdaderos y falsos. Todos los que no quieren enfrentarse con la verdad, serán engañados, ¡con un engaño enviado desde los cielos! 


Todo está sujeto a la verdad de Dios

Jesús dijo: “Yo soy la verdad”. También dijo: “La verdad os hará libres... si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Jn. 8:32,36). La verdad es una fuerza viva que palpita y respira. Es eterna y espiritual, poderosa y celestial, misteriosa y sobrenatural. Es mucho más que una colección de principios, mandamientos y doctrinas que los maestros enseñan y los estudiantes aprenden. No es algo meramente intelectual que entra en el cerebro y se escribe en cuadernos. Es algo que solamente el espíritu puede captar, aunque las facultades mentales también jueguen un papel en el proceso de dar entendimiento al ser humano. Pero aún así, las facultades humanas tienen que ser transformadas y capacitadas por el Espíritu Santo para poder recibir la verdad divina.

Lo que palparon nuestras manos, capítulo once

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  Los apóstoles lo tenían muy claro que los creyentes pertenecían solamente al Señor que les había comprado. Eran pastores que les guiaban, obispos que sobreveían, y ancianos que daba el ejemplo, pero nunca mandamases que manipulaban, controlaban o mandaban – “para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre” (Hechos 20:28). “Ruego a los ancianos que están entre (no sobre) vosotros, yo anciano también con ellos... apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella... no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos...” (1 Ped. 5:3). Son de Cristo por redención de sangre y por relación: “Las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre... va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños” (Juan 10:3-5). “Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen” (vs. 14) “...tengo otras ovejas... y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor” (vs. 16). “Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre” (Juan 10:27-29). 


CAPÍTULO 11

REGRESO A LA COSTA CHICA

Nuestros gemelos, Daniel y David
Nuestros hijos nos ayudaron a abrirnos paso en la Costa Chica. Cuando llegamos allí conocimos a un doctor muy bueno, un americano, del vecino estado de Guerrero. Por las malas condiciones de las carreteras entre nuestra casa y el hospital donde trabajaba, sugirió que Margarita fuera a quedarse con su esposa durante los últimos días de su primer embarazo. Lo que no nos dijo fue que Margarita llevaba gemelos y que posiblemente podría dar a luz antes de lo programado. Días antes de lo previsto, la madrugada del 23 de marzo de 1967, empezaron las contracciones. Sin tener ninguna idea de qué debía hacer, acudí a despertar a un vecino muy amable, que nos llevó hasta un doctor de la aldea. Antes de las nueve y media de la mañana de ese mismo día, Daniel y David habían nacido. La esposa del doctor pesó a los pequeños en una báscula que usaba para pesar el queso en su tienda. De pronto, el pueblo de Cacahuatepec se mostró interesado y orgulloso por estos niñitos que habían nacido entre ellos y que estaban registrados en el archivo municipal de su ayuntamiento. Además habían nacido el Jueves Santo. Esto era muy significativo para la gente religiosa. Nadie recordaba un caso en la aldea en el que los dos gemelos hubieran sobrevivido a un parto. Como puedes ver, nuestros hijos se hicieron misioneros y testigos desde el mismo día que nacieron.

15 - 21 Noviembre Meditaciones diarias de los Salmos

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15 de Noviembre Salmo 119

Yod
73. Tus manos me hicieron y me formaron; hazme entender, y aprenderé tus
     mandamientos.
74. Los que te temen me verán, y se alegrarán, porque en tu palabra he esperado.
75. Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justos, y que conforme a tu fidelidad
     me afligiste.
76. Sea ahora tu misericordia para consolarme, conforme a lo que has dicho a tu
     siervo.
77. Vengan a mí tus misericordias, para que viva, porque tu ley es mi delicia.
78. Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado; pero
     yo meditaré en tus mandamientos.
79. Vuélvanse a mí los que te temen y conocen tus testimonios.
80. Sea mi corazón íntegro en tus estatutos, para que no sea yo avergonzado.

  Nuestro Creador sabe la manera de hacernos entender, y lo hace por medio
de la oración y la revelación divina. Solamente podemos tener verdadera comunión
con aquellos que han sido enseñados igualmente por Dios. Nuestros corazones
se unen con aquellos que le temen y se regocijan compartiendo mutuamente con
otros lo que el Señor ha hecho en sus vidas; pero carece completamente de deleite
la comunión con los que se alimentan de otras fuentes. Ellos no comprenden las
aflicciones ni los justos juicios que vienen de parte de Dios. Los que le temen
saben que el consuelo no depende de las circunstancias, sino de Su bondad y
misericordia. La salud espiritual viene como resultado de someterse humildemente
a Dios y deleitarse en Su palabra. Por el contrario, los independientes y orgullosos
caen en escándalos, pero los que están sobre sus rostros delante del Señor, no
podrán caer.

Lo que palparon nuestras manos, capítulo diez

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CAPÍTULO 10
 

LA OBRA DE DIOS CON SU PODER Y PROVISIÓN
 
La familia Loel Brueckner
  Tenía catorce años cuando tres amigos vinieron a visitarnos a nuestra casa en Jacksonville, Florida. Entre ellos había una pareja. El marido se había graduado en la escuela bíblica para indios, Mokahum, cerca del Lago Cass, Minnesota, donde papá había sido director, y su mujer era una antigua profesora. Con ellos viajaba la que era decano de la sección femenina de la escuela. Como era la víspera de año nuevo, papá, mamá y ellos, dedicaron algún tiempo a orar juntos y a buscar al Señor. Yo también estaba presente.

  No me acuerdo de muchas de las palabras y acontecimientos de aquella noche, pero recuerdo claramente cómo el antiguo alumno oraba por mí. Lo que ocurrió en ese momento me cogió totalmente por sorpresa. Tuve una experiencia, aunque no tan poderosa, similar a la que cuenta Charles Finney en su autobiografía. “El Espíritu Santo descendió sobre mí como si fuera a atravesarme en cuerpo y alma. Tuve la impresión de que me recorría como una ola de electricidad. De hecho, parecía venir en forma de olas, olas de amor líquido; no sabría describirlo de otra manera. Era como si el propio Dios estuviera respirando”. La antigua decano de las mujeres, una persona callada, tranquila y sin pretensiones, dijo que en ese momento había tenido una visión en la que yo me encontraba cantando y tocando la guitarra ante gente de piel morena.

8 - 14 Noviembre Meditaciones diarias de los Salmos

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8 de Noviembre Salmo 118:21-29

 

21. Te alabaré porque me has oído, y me fuiste por salvación.

22. La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo.

23. De parte de Jehová es esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos.

24. Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él.

25. Oh Jehová, sálvanos ahora, te ruego; te ruego, oh Jehová, que nos hagas

     prosperar ahora.

26. Bendito el que viene en el nombre de Jehová; desde la casa de Jehová os

     bendecimos.

27. Jehová es Dios, y nos ha dado luz; atad víctimas con cuerdas a los cuernos

     del altar.

28. Mi Dios eres tú, y te alabaré; Dios mío, te exaltaré.

29. Alabad a Jehová, porque él es bueno; porque para siempre es su misericordia.

 

  Los hombres son ciegos e ignoran la obra del Señor en la iglesia, pero Dios

pondrá cada piedra en su propio lugar. Fíjate en la Cabeza del Ángulo, rechazado

por los hombres, y aprende de Él la norma para todo el edificio. Observa lo

que hace el Señor, no los hombres. Los judíos no reconocieron el día de visitación

y no discernieron el significado del tiempo en el cual vivían. Ten cuidado y evita

reposar en el letargo espiritual de la vida cotidiana. Dios obra en nuestros días y

está buscando piedras cortadas sin mano, mansas y humildes, que palpitan con

la vida de Dios. Muchas veces son rechazadas por ser inconformistas y no querer

seguir patrones, pero lo que les importa verdaderamente es el éxito que viene de

Dios. Necesitamos la bendición del Señor en el día del Señor. Hacen falta personas

que vengan en Su nombre desde Su casa (v. 26), y que no confíen en príncipes.

Quisiera repasar los pasos para poder prosperar dados en este Salmo.