¿Tienes una obsesión en tu vida?
¡Oh Jehová de los ejércitos! ¡Oh Padre justo!
El Espíritu Santo, autor de la Biblia, nos ha otorgado un privilegio sin
igual, al permitirnos observar una situación tan sagrada para nuestros ojos y
pensamientos indignos. Me refiero a la comunión que mantuvo Jesús, el Hijo de
Dios, con Su Padre celestial, en Juan 17, donde le vemos abrir Su corazón y expresar
Sus deseos más intensos e íntimos al Padre. El versículo 25 denota verdadera
pasión: “¡Oh Padre justo!”. Esta es tierra santa y, por lo tanto, debemos
quitarnos las sandalias. El Señor Jesucristo en los Evangelios es la misma
Persona a la que Zacarías llama El Ángel del Señor.
Observemos cómo llega a la cima de Su oración: “Yo en ellos y Tú en mí, para que sean perfeccionados en una unidad,
para que el mundo conozca que Tú me enviaste, y los amaste a ellos como me
amaste a mí. Padre aquello que me has dado, quiero que donde Yo estoy, también
ellos estén conmigo, para que contemplen mi gloria que me has dado, porque me
amaste antes de la fundación del mundo. ¡Oh Padre justo! el mundo no te
conoció, pero Yo te conocí, y éstos conocieron que Tú me enviaste. Y les di a
conocer tu nombre, y lo daré a conocer, para que el amor con que me amaste esté
en ellos, y Yo en ellos” (Jn.17:23-26). ¡Este es el verdadero evangelio! ¡Esto
es verdadero cristianismo! Esta es la voluntad del Padre al enviar a Su Hijo al
mundo. Este es el anhelo más profundo del Hijo, expresado al Padre.
lunes, marzo 30, 2015 | 0 Comentarios
Los diez artículos más leídos, actualizados 2015
Quiero actualizar datos relacionados con las visitas a este blogspot, Una llamada a la entrega. Hasta ayer, hemos tenido un total de 55.445 visitas desde que empezamos el blog en 2011. Estoy agradecido a Dios, porque yo sé y estoy completamente convencido que sin Jesucristo, nada podemos hacer. Él es quien da alumbramiento sobre Su palabra y además atrae la gente para ver y recibir edificación. Hay visitas de todas partes del mundo, incluso lugares donde jamás he visitado y de donde no conozco a nadie.
martes, marzo 17, 2015 | 0 Comentarios
El Principio de la Cruz
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| Edward Payson |
En el idealismo y la inmadurez de mi juventud, opinaba que ciertas cosas nunca debiera pasar en la vida de un cristiano. A través de los años, me he quedado sorprendido, al leer las biografías de personas destacadas en la historia de la iglesia, por ver lo que Dios permitió entrar en sus circunstancias y en la profundidad de su ser. Menciono algunas personas, como Edward Payson y John Newton, al terminar este artículo. No me debiera sorprendido; un estudio de la palabra de Dios revela claramente que las mismas cosas ocurrían a los personajes bíblicos. Tenía que ser, porque Dios solamente puede ser glorificado en nosotros cuando estamos débiles.
Porque fue crucificado en debilidad, pero vive por el
poder de Dios. Nosotros también somos débiles en Él, pero viviremos con Él por
el poder de Dios para con vosotros.”
2 Corintios
13:4
Pablo entendió bien este principio. Vio la necesidad, especialmente entre
los corintios, de poder captarlo. Ellos se jactaban de los hombres y sus
capacidades, y Pablo les presentó el problema al comienzo de la primera
epístola dirigida a ellos: “Cada uno de
vosotros dice: Yo, ciertamente soy de Pablo, yo de Apolos, yo de Cefas, yo de
Cristo” (1:12). Seguidamente, les habló del bautismo en agua y de la
lealtad que la gente ponía en la persona que les bautizaba (v.14-15). En el capítulo
tres, vuelve al mismo dilema, atribuyéndolo a la carnalidad, fruto de una
mentalidad meramente humana: “Habiendo
entre vosotros celos y contiendas, ¿no sois carnales y andáis como humanos?
Porque cuando alguno dice: Yo
ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo, de Apolos, ¿no sois meramente
humanos?” (3:3-4).
Esta mentalidad choca con la mente y naturaleza de Dios, y con el corazón
del mensaje del evangelio. ¿Cuál es el corazón de este mensaje? Pablo dijo que
es “la palabra de la cruz” (1:18), y
pocos versículos después declaró: “No me
propuse saber nada entre vosotros, sino a Jesucristo, y a éste crucificado” (2:2).
El mensaje era singular y Pablo tenía dos maneras de definirlo, según el
pensamiento y la opinión, tanto de los judíos como de los gentiles… ¡ necedad y debilidad! (1:23-25).
Era el mensaje acerca de Aquel que rindió Sus manos y pies para que los
clavaran a una cruz donde, mientras la sangre de vida fluía de Sus venas,
permanecía colgado impotente. “Fue
crucificado en debilidad”. La
cruz era usada por los romanos para ejecutar a los criminales; era una
vergüenza y una ofensa. La persona que estuviera allí colgada era alguien sin
valor; una desgracia para el público. Este mundo no busca a un conquistador
ensangrentado ni a un campeón moribundo, pero Pablo dijo que este es nuestro
mensaje, y no quiso que se predicara otro.
viernes, marzo 13, 2015 | 0 Comentarios
Dios mueve: ¡Sube, baja, pero no quedes indeciso!
Algo especial está pasando
Al hacer los dos programas semanales para la radio siempre tengo en mi
mente a la gente incrédula que pueda estar escuchando y dirijo palabras a
ellos. Sin embargo, he estado preocupado por no evangelizar mucho de forma
directa y personal. Un día fui a Dios en oración para que Él me diera más
oportunidad de compartir el evangelio. El siguiente día, oí sonar el timbre y,
al abrir la puerta, me enfrenté con seis personas y dos cámaras de televisión.
Sin contar toda la historia, diré que durante dos horas pude compartir de
Cristo libremente con ellos en nuestra casa. No tuve que buscar cómo introducir
el tema, porque ellos mismos me preguntaban sobre textos bíblicos que había en
las paredes y en cuanto de la paz que sintieron aquí. Era para mí una
oportunidad sin precedentes.
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| Steve y Karyn |
Al contar esta experiencia a nuestro hijo menor, Mike, que es coopastor
de una iglesia, me dijo que él está experimentando lo mismo. Las personas
vienen a él con preguntas y, cuando es necesario cortar la conversación, son
ellas mismas las que quieren continuar hablando sobe el tema. Mike también dijo
que nunca ha visto algo igual.
Después Steve, que es piloto en un sistema de escuelas de un
territorio remoto de Alaska, nos escribió: “He tenido buenas charlas con varias
personas en el trabajo. Pienso que mucha gente está cansada de la manera en que
vive y está buscando la realidad”. Este movimiento de Dios parece ser mundial.
Yo pienso que tiene que ver con una última cosecha antes del arrebatamiento de
la iglesia.
jueves, febrero 26, 2015 | 0 Comentarios
El Rey sobre el planeta Tierra
“El Señor será Rey sobre
toda la tierra” (Zacarías 14:9)
¿Cuántos años podrían pasar antes de que el Señor vuelva para
establecer Su reino en la tierra? ¿Podría acontecer en este siglo XXI? …fácilmente
si. ¿Podría ser en veinte años? También es posible. ¿Qué tal si en diez? Incluso,
podría ser. Lo que si puedo decir es que no será antes del año 2022. Como
mínimo tienen que pasar siete años. Ahora, pensemos en siete años atrás, en el
año 2008; parece que fue ayer ¿no? Ha llegado el tiempo en el cual debemos
empezar a esperar la época más grandiosa que el mundo jamás ha vivido. Vamos a
obtener una pequeña perspectiva sobre el Milenio, estudiando la profecía de
Zacarías. ¡La venida del Señor se acerca!
Versículos 6-15. Pasos hacía la perfección.
La primera descripción que Zacarías nos da después de la Batalla
de Armagedón es un poco difícil de entender. “Acontecerá que en ese día no habrá
luz clara, ni oscura” (v.6). La verdad es que la Escritura, tanto el Nuevo
Testamento como el Antiguo, se refieren varias veces a ese período, así
que dejaremos que las Escrituras hablen. Isaías, entre otros profetas, también
nos informa de este fenómeno: “La luna se avergonzará, y el sol se
confundirá, cuando el Señor de ejércitos reina en el Monte Sión y en Jerusalén”
(Is.24:23). Jesús
mismo dijo: “Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el
sol será oscurecido y la luna no dará su resplandor” (Mt.24:29). ¿Puede ser el tiempo
del juicio a las naciones? Las palabras de Jesús son muy parecidas a las
de Zacarías, sobre ese evento: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su
gloria, y todos los ángeles con Él, entonces se sentará en su trono de gloria,
y serán reunidas delante de Él todas las naciones, y los apartará unos de
otros…” (Mt.25:31,32).
domingo, febrero 22, 2015 | 0 Comentarios
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