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Lowell Brueckner

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Cartas de Ravenhill, número 9

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 Citas de las cartas personales de Leonard Ravenhill - número 9

Leonard (de 88 años) y Martha

No me acuerdo a qué dos libros se refiere Ravenhill en la siguiente carta, pero estoy seguro de que todavía los tenemos. A menudo, enviaba libros con sus cartas, enriqueciendo así nuestra biblioteca personal. Llevamos la mayoría con nosotros cuando nos mudamos a Alemania, y otros los recibimos después de cruzar el Atlántico, a pesar del costo que le suponía mandarlos por correo desde U.S.A. A veces, cuando el libro estaba fuera de circulación, él nos mandaba copias hechas con una fotocopiadora. ¡Qué gran esfuerzo hizo para proporcionar material valioso al pueblo de Dios! A él le importaba… llevaba una carga.

 Él se daba cuenta de que la gente es experta en la auto-justificación. ¡Que Dios nos permita ser expertos en la verdad, en la honestidad y abiertos a la corrección y al arrepentimiento! ¡Cuantos predicadores de renombre caen, y pocos llegan a un arrepentimiento completo! 

Matt Luneau escribe de Brandon

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Ilze, el equipo de Letonia, Matt Luneau
 Publicamos el siguiente artículo en abril de 2013, pero esta primavera y verano, estaremos revisando unos artículos de nuevo para el provecho del lector. Ocho años han pasado y dos hijas de Matt e Ilze ya son señoritas y la más pequeña es adolecente. Mudaron por un tiempo a Letonia, donde Ilze nació y Matt entrenó un equipo profesional de baloncesto. Están de vuelta en Vermont, donde tienen hermosas instalaciones para campamentos de jóvenes. Hay mucho más que contar que ya tengo escrito en inglés y tuviera que traducir… del funeral de Brandon que tenía que hacerse en la cancha de baloncesto en el instituto, porque no había una iglesia suficiente grande para los 1.500 asistentes. Pudiera contar lo que fue escrito en el periódico más grande de Vermont y de lo que pasó después en el instituto. Todo fue por un mover de Dios.

Lo que sigue, es lo que escribí en 2013…

Matt Luneau y su familia ahora asisten a la iglesia en Swanton, Vermont, USA, donde nuestro hijo Daniel, es pastor. Matt ha conseguido trabajar como entrenador del equipo de baloncesto en un instituto. Ayer recibimos una carta suya, que sigue después de mis comentarios.


En el instituto, que pertenece a una aldea cerca de Swanton, llamada Enosburg, se sienten muy agradecidos por tener un entrenador como Matt, que da tanta calidad al equipo. En un artículo del periódico, Brandon Gleason, el mejor encestador del equipo, comentó: “Al principio fue un poco diferente. Los chicos se quejaban: “¿Tenemos que hacer todo esto?... Pero nos ha ayudado”. Yo no diría que ha sido sólo “un poco diferente”… Matt dijo que habían mejorado las calificaciones de todo el equipo… Matt buscó a un chico que no había jugado desde hacía dos años, debido a su adicción a las drogas, le dirigió a Cristo, dejó las drogas y se convirtió en uno de los mejores jugadores del equipo. Brandon Gleason también recibió a Cristo. ¿Un poco diferente sólo? Matt enseñó al equipo a cantar varias canciones cristianas (aunque nunca las habían cantado antes) y les llevó a diferentes iglesias para cantarlas. Después de un encuentro de baloncesto victorioso, Matt escribió un mensaje de teléfono a Brandon (citando un himno que habían aprendido) “¡Oh, victoria en Cristo!”, y Brandon contestó citando la siguiente línea: “¡Mi Salvador para siempre!”

¿Por qué iba un hombre a dejar su empleo en una universidad, famosa por su calidad deportiva, con un buen futuro y un mejor salario, para recibir mucho menos, entrenando a un equipo de baloncesto en un instituto? No parece lógico. Matt Luneau contesta esta pregunta en la siguiente carta, recibida ayer, el 28 de abril de 2013:

Cartas de Ravenhill, número 8

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Citas de las cartas personales de Leonard Ravenhill- nº 8

 Leonard Ravenhill sabía bien que el pueblo de Dios bebía de otra fuente diferente al resto del mundo. Si “los expertos” del mundo hablaban de melancolía, él hablaba de la bendición del Salmo 24. La clave de a quienes pertenecía la bendición de este salmo era el versículo 4… “El limpio de manos y puro de corazón”. Quien asegura la bendición es el mismo Rey de gloria, Jesucristo (v.10), que ascendió y entró confiadamente por las puertas de La Gloria.

 Como Ravenhill creía en el Rey de gloria del Salmo 24, por supuesto, él creía que la Biblia es la revelación de Dios, con absoluta autoridad. Ser aceptado, como él lo fue, tanto su ministerio como sus libros, por muchas iglesias y líderes legítimos, no hubiera sido posible si él hubiese sido un hereje enseñando acerca de una revelación de Dios aparte de la autoridad bíblica. En esta carta, escribió algo diferente acerca de lo que es una relación personal con Dios. En otras palabras, Ravenhill sabía claramente que tenemos que ir más allá de un concepto doctrinal de Dios, para llegar a conocerle personalmente. Dijo Jesús: “Y esta es la vida eterna; que te conozcan” (Jn.17:3).

 Leonard hace referencia a Daniel 11:32: “El pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará”. Conocer a Dios y actuar es la manera en que, los que esperan un avivamiento, piensan y hablan. Están involucrados en algo mucho más significante que el evangelismo. Actuar en el Espíritu Santo, sin embargo, no recibirá la aceptación del mundo, pero sí, captará su atención. ¿Podemos decir en la iglesia de hoy, como dijo Pedro en el día de Pentecostés: “Mas esto es lo dicho por el profeta…”?

 Ravenhill hace un contraste interesante entre Mateo 21:13… Mi casa, casa de oración será llamada… y Mateo 23:38… “Vuestra casa”. Si “vuestra casa” (iglesia) no es la casa de oración, entonces no es “Mi casa”. En lugar de estar llena de la presencia de Dios, será dejada desierta. Él termina su carta con el mismo pensamiento con el que empezó. Como una nación dentro de otra, no estamos bajo su condenación, sino que estamos gobernados por leyes superiores. He aquí, dos cartas navideñas de Leonard Ravenhill del 17 diciembre de 1988 y del 23 de diciembre de1987… 

 

 17 diciembre, 1988.

 Os deseamos una Feliz Navidad y también un Año Nuevo bendecido. Los “expertos” nos dicen que 1989 será un año de melancolía, pero, ¿qué importa, si el Salmo 24 es nuestro? Pienso que el versículo 4 es la clave; es para “el limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño”. El Señor mismo del versículo 10 es nuestra seguridad: “¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, Él es el Rey de la gloria”… todo lo que está en medio es nuestro.

 Todo lo que oímos parece centrarse sobre “conoced vuestra Biblia”… ¿Ha habido en la historia más libros sobre “cómo hacer” métodos para lo que sea? Jamás ha habido tan pocos que conocen a su Dios y actúan por causa de ello, es decir,  por haber escuchado directamente de Él. Todo pecado es fracaso, pero no todos los fracasos son pecados. ¿Podemos esperar un mejor trato del sistema del mundo que el que recibió Jesús? Evangelizar es algo que hace el hombre; el avivamiento es algo que hace Dios. Tengo que reflexionar más sobre, “Mi casa… y vuestra casa dejada desierta”. Quisiera escuchar a un pastor decir a los que se acercan a su iglesia…: “¡Esto es lo dicho por el profeta…!”  Si somos un sacerdocio santo y una nación santa, entonces somos una nación dentro de otra.

El corazón del Padre

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  Muy pronto, seguiremos presentando la correspondencia que tenía yo con Leonard Ravenhill, durante los últimos 10 años de vida. Pienso que por esta primavera y el verano también presentaré, de nuevo, algunos artículos publicados en este blog en el pasado. Ya he colgado Diez siclos y una camisa por Paris Reidhead. Ahora espero que puedes disfrutar del siguiente artículo, escrito por nuestro hijo, David (que junto con Daniel son nuestros gemelos) sobre la parábola tan extraordinario que Jesús enseñó sobre un hijo pródigo. Su discípulo, Felipe le pidió, “Muéstranos el Padre”, y esto fue exactamente lo que hizo en esta historia. La has escuchado y leído muchas veces. Léelo una vez más y permite que la verdad sobre el Padre penetra en la profundidad de tu corazón.

 Una cosa más: A veces gente busca a David para fotografiar a bodas, graduaciones y fotos familiares. Él hace cosas maravillosas con sus cámaras, y pensé que sería interesante embellecer este artículo con algunas fotos tomadas el invierno pasado. 

 

El hijo pródigo

 Por David Brueckner

 

Sublime gracia del Señor, Que a un infeliz salvó;

Fui ciego más hoy veo yo, Perdido y Él me hallo.

 

“¿Cómo es Dios?” Existe una respuesta segura en la Biblia para todos aquellos que tienen suficiente seriedad como para leer sus páginas sagradas.

 El ser humano es la corona de la creación de Dios, y una de las cosas que Él anhela tener, es comunión con el hombre. En Génesis, le vemos paseándose en el jardín, con la frescura de la mañana, buscando a Adán. En Marcos, llama a Sus 12 discípulos “para que estuviesen con él…”. Cuando Sus discípulos supieron que Jesús les iba a dejar, les dijo que iba a prepararles un lugar… “para que donde yo estoy, vosotros también estéis”. 

Un mensaje extraordinario

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Una pequeña biografía de Paris Reidhead

 Paris Reidhead nació en una comunidad agrícola de Minnesota en 1919. Al final de su adolescencia, se comprometió a llevar una vida de servicio cristiano. En 1945, Reidhead tomó una asignación con la Misión Interior de Sudán (SIM). Las experiencias de Reidhead en Sudán impactaron profundamente los valores fundamentales que luego guiarían su vida. Una crisis espiritual durante este período, como describió dos décadas más tarde en lo que probablemente sea su enseñanza registrada más conocida, "Diez siclos y una camisa", dejó a Reidhead con la convicción de que gran parte del evangelicalismo había adoptado filosofías utilitarias y humanistas contradictorias con la Biblia. Llegó a creer que el fin de todo ser no era la felicidad del hombre, sino la glorificación de Dios. Este tema se repetirá a lo largo de su enseñanza posterior.

 A su regreso a los Estados Unidos en 1949, Reidhead ee asoció con el movimiento de la Alianza Cristiana y Misionera y en 1953 comenzó a enseñar en conferencias nacionales. Tres años más tarde asumió el cargo de pastor en el Tabernáculo del Evangelio de la ciudad de Nueva York, que había sido establecido en 1887 por A. B. Simpson. También viajó a campos misioneros en África , Asia y América del Sur. Paris Reidhead murió en Woodbridge, Virginia en 1992.

 Diez siclos y una camisa fue uno de los primeros artículos que colgué cuando empezamos este blog en 2011. Otra vez lo colgué hace como tres años en 2018.  Estoy preparándolo de nuevo porque, personalmente, opino que el mensaje es el más importante que he oído en los últimos 50 años. Me tocó en la profundidad de mi corazón y me afirmó grandemente sobre la manera de ver el propósito del cristiano. Influyó también en mi presentación del evangelio. Por favor, lee el mensaje, orando para que Dios unja tus oídos para poder recibir las grandes verdades que Paris Reidhead presenta.