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Lowell Brueckner

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Un dilema de los últimos tiempos

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“En los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos.” 
               2 Timoteo 3:1, 2


Cuando Adán y Eva pecaron en el Jardín de Edén, la raza humana fue separado de su Creador y como consecuencia murió espiritualmente. Por seis mil años, ha estado pudriendo y una peste que siempre incrementa llena la nariz de Dios.  Aunque la historia de la raza humana ha sido tan maligna, todavía falta su peor momento. Pablo profetizó que vendría una generación en los últimos tiempos que excedería a todos los demás por su maldad interior. Sobre la lista de Pablo de características impiadosos, y probablemente la causa de los que siguen, es el amor propio. 

Cuando Jesús hablaba de los últimos tiempos, primeramente mencionaba el engaño y repetidamente avisaba a Sus discípulos durante Su discurso, que todavía faltaba algo peor. Yo creo, que el padre de mentiras presentó dos factores grandes, concebidos uno tras otro en el siglo XIX, que han contribuido al desarrollo de una mentalidad única. Un factor es la teoría de evolución (Charles Darwin, 1809-1882) y me atrevería decir que el otro es la psicología (Sigmund Freud, 1856-1939). Ahora, estas doctrinas son prominentes y casi universalmente aceptadas como ciencias legítimas.

Rumanía… no bastan las palabras

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“El avivamiento no es para los que lo quieren; es para los que sólo lo quieren.”

Estuve en Rumanía desde 31 de mayo hasta el 12 de junio, volviendo a casa el día 14. He estado pensando sobre escribir de lo que observo pasando en esa país. Mi interés especialmente está concentrado en un grupo de cristianos algo joven, unos casados, otros solteros, que tiene trasfondo en el movimiento comúnmente llamado Las Asambleas de Hermanos (no es para confundirlos con Las Asambleas de Dios, pentecostal). He visto que ellos han estado orando a Dios, para que mande avivamiento, desde el tiempo que primeramente les conocí.

Vali y Eliza
 Vali fue un compañero de la misma habitación donde yo dormía en un campamento hace unos diez años… probablemente más. Al llegar yo, el director del campamento, que también estaba en la misma habitación, me habló de este hombre: “Hay un joven del norte de Rumania, de 26 años de edad, en este campamento con un hambre especial para Dios,” me dijo, “y le oigo aún solo en el baño derramando lágrimas, orando por el avivamiento.” Desde entonces, he logrado conocer bien a Vali; de hecho, di el mensaje en su boda. Ha desarrollado un ministerio en la literatura, traduciendo y publicando libros cristianos de la mejor calidad, que está bendiciendo a toda Rumanía. (http://www.perlasuferintei.ro/)

¡Tendrás que renacer!

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Os invito a un estudio que yo mismo estoy haciendo sobre el tema de nacer de nuevo. En el libro, Dios hizo el campo, escribí sobre el mismo tema, pero en este, estoy aproximando de una manera diferente, con un propósito diferente, enfatizando algunas otras cosas que no mencioné en el libro. También lo estoy presentando en forma de un guión, reconociendo que falta amplitud y detalles. Usando el guión, tú mismo puedes desarrollar el tema, apuntando en tu propio cuaderno u ordenador cosas que te explica o te aclara más cada apunte que estoy presentando. Por eso, juntamente vamos haciendo el estudio…  

El nuevo nacimiento o la regeneración

“A todos los que lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, los cuales no nacieron de sangres, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varó, sino de Dios.”  Juan 1:12-13


Introducción:

En esta introducción, primeramente, quiero hacer una petición al pueblo de Dios en general, para que vuelva a proclamar la verdad, y a enseñar de nuevo una doctrina pura y una teología bíblica. Más que todo, los maestros y predicadores del evangelio, inclusive yo, tenemos la responsabilidad de presentar la verdad a los oyentes. Mientras vayamos aprendiendo la verdad de Dios, hallaremos cosas que no son agradables para nuestros oídos naturales, sin embargo, no es posible cambiar lo que es la verdad divina y eterna. No somos la fuente de justicia, y nuestro concepto de lo que es justo, en su mejor estado, es imperfecto; por eso, tenemos que aprender a rendirnos a Dios y amar Su verdad, que nos es enseñada por Él por medio de Su palabra. No podemos satisfacer nuestro egoísmo en nuestra búsqueda de la verdad… tal egoísmo, que fácilmente se disfraza de algo muy espiritual, si fuéramos totalmente honestos, reconoceríamos que no es más que un anhelo de ganar un reconocimiento por ser maestros muy astutos en los mensajes que presentamos. Quizás tengamos motivaciones egoístas, tratando de ganar beneficios personales como expositores de la Biblia. Muy al contrario, tenemos que mantener el único anhelo de dar todo el honor a Dios.  

También quisiera provocar una expectación fresca de ver una intervención divina, muy claramente demostrada en nuestros días, en la obra de la salvación personal. Tal intervención no se produce automáticamente sólo porque a la persona se le haya enseñado a tomar ciertos pasos para recibir la vida eterna, sino que Dios mismo tiene que actuar en cada verdadera conversión. La buena doctrina bíblica nos enseña que somos adoptados en la familia de Dios, cuando ponemos nuestra confianza en la persona y la obra del Hijo de Dios. Pero, más allá de la doctrina, la regeneración demuestra a plena vista de todo el universo que hemos entrado en Su familia. Quiero hablar de esta regeneración.

Buscando el Reino de Dios, capítulo siete

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7. CRISTO, EL ADVERSARIO CON UNA ESPADA

“El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto…:Tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación. Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco. Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca”. Apocalipsis 2:12,14,15,16.

El último capítulo de este libro
Lo que vamos a considerar en este capítulo es algo diferente de lo que hemos presentado en los seis anteriores, e incluso, el ánimo es otro. Por supuesto, el protagonista sigue siendo el Ángel del Señor, el mismo Señor Jesucristo, pero ahora vamos a verle tratando asuntos muy graves, asuntos que ponen en peligro las almas de mucha gente. Si queremos presentarle fiel y equilibradamente, entonces tenemos que verle también como se presenta en este capítulo.Los días que tenemos por delante son sumamente peligrosos. En este momento, el pueblo de Dios está expuesto a elementos que nunca antes, en toda la historia de la iglesia, ha habido. Muchas de las personas que están conociendo el evangelio en esta generación, no se dan cuenta de que es así y no ven la seriedad de la situación. No han conocido otro ambiente espiritual y por eso creen que es algo normal, pero no lo es. Muchos, líderes y predicadores incluidos, que profesan ser cristianos, no lo son. Muchos de los que han decidido entrar en el evangelio, en realidad no han nacido del Espíritu de Dios, y sus vidas comprueban que no ha sucedido en ellos ningún milagro. La iglesia de hoy pretende que las cabras se porten como ovejas, es decir, que los que no han tenido un encuentro personal con Jesús se comporten como verdaderos cristianos.

La estupidez de no leer libros

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Me estoy gustando que algunas personas han tenido, y todavía algunos tienen, el valor de hablarnos con claridad. Hace poco, cité algo que Franklin Graham había dicho en cuanto de ser cobardes. Es como nombró a los que tienen miedo de enfrentar el pecado y la perversión, como son los abortos y las prácticas homosexuales. También son cobardes, digo yo, los que no atacan las falsas doctrinas y los predicadores que las esparcen. Y los cobardes, escribió el apóstol Juan y le citó Graham, tendrán su parte en el Lago de Fuego. Hoy es el día cuando más hace falta los que descubren pecados, errores, hipócritas y falsos profetas que abundan y siguen engañado, simplemente porque no hay suficientes valientes que los quieren detener.  

En tiempos pasados, era más común hablar con mucha claridad y hubo hombres como Charles Spurgeon que no escatimaban palabras para describir personas que orgullosamente tomaban un camino de error.

¿Has oído alguna vez alguien decir que él solamente lee la Biblia y recomienda que todo el mundo le siga en esa práctica? Yo sí. A demasiados oídos suena como algo muy espiritual y sabio, pero Spurgeon nombra esta práctica una estupidez. Sí, de acuerdo, y añadiré que es hecho por gente que no tiene capacidad para ver el orgullo, el daño y debilidad que resultan en las vidas de las personas que les hacen caso. En este pequeño artículo, Charles Spurgeon expone este error por lo que es... una estupidez.