Entradas Recientes
Lowell Brueckner

Ingrese su dirección de correo electrónico:


Entregado por FeedBurner

Juicio contra Babilonia (Parte 2)

Etiquetas:

 

Un montículo babilónico

                             Capítulo 51

 

El Señor ordena la justa caída de Babilonia 

1.      Así ha dicho Jehová: He aquí que yo levanto un viento destruidor contra Babilonia, y contra sus moradores que se levantan contra mí. 

      2.      Y enviaré a Babilonia aventadores que la avienten, y vaciarán su tierra; porque se pondrán contra ella de todas partes en el día del mal. 

      3.      Diré al flechero que entesa su arco, y al que se enorgullece de su coraza: No perdonéis a sus jóvenes, destruid todo su ejército. 

       4.      Y caerán muertos en la tierra de los caldeos, y alanceados en sus calles. 

El libro de Jeremías le da una mayor atención al juicio de Babilonia que al de cualquier otra nación extranjera. Desde el principio ha tenido el importante papel de ser el conquistador y captor de Judá. Fue un imperio poderoso; la cabeza de oro de la gran imagen del sueño de Nabucodonosor, que Daniel interpretó como el imperio más prominente de los tres que lo seguían.

 El Omnisciente conoce bien la historia de esta ciudad y, más allá de su majestuosa apariencia en el día de Jeremías, le importan sus raíces espirituales. Su espíritu subsiste por los siglos, incluso después de que la ciudad se convirtiera en ruinas, y sobrevivirá hasta el fin de los siglos. La Babilonia del libro de Apocalipsis no es literalmente la Babilonia antigua, sino una ciudad que continúa teniendo el mismo espíritu que ella.

 La ciudad fue fundada por Nimrod, que también construyó Nínive, capital del imperio asirio (Gn.10:10-11). Nimrod fue nieto de Cam y bisnieto de Noé. Habiendo sido el constructor de ciudades que llegaron a ser prominentes en la tierra, podemos entender por qué Génesis 10:7-8 pone un especial énfasis sobre él, por encima de sus hermanos: “Que llegó a ser poderoso en la tierra (LBLA), bien conocido en el mundo primitivo, después del diluvio, y mencionado en un proverbio: “Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová” (Gn.10:9)

 Matthew Henry comenta que “los primeros que edificaron ciudades no eran hombres del mejor carácter y reputación. Las tiendas servían para que los siervos de Dios las habitaran; las ciudades fueron construidas por rebeldes.” La posición de Nimrod, delante del Señor, no fue favorable, sino la de un rebelde renombrado que desafiaba a Dios. Fue cazador de hombres, no de animales, y les perseguía para dominarles. Él levantó su propio gobierno y su propia religión idólatra, y así, Babilonia llegó a ser la “Madre de las rameras (Ap.17:5). Nimrod, de alguna manera, estuvo involucrado en la construcción de Babel, después llamada Babilonia. Desde su comienzo fue un centro de ideología humanista (Gn.11:1-7): “Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo, y hagámonos un nombre”. Esta ideología está muy de moda hoy en día: “Venga, hombre, tú puedes hacer todo lo que esté en tu corazón. ¡Sueña grandes cosas! ¡Serás lo que sueñes!” Este es el lenguaje del humanismo y del Anticristo. 

Juicio contra Babilonia (Parte I)

Etiquetas:


 

Las ruinas de la antigua Babilonia


Capítulo 50

 

El valor de informar fielmente

 1.      Palabra que habló Jehová contra Babilonia, contra la tierra de los caldeos, por medio del profeta Jeremías. 

       2.      Anunciad en las naciones, y haced saber; levantad también bandera, publicad, y no encubráis; decid: Tomada es Babilonia, Bel es confundido, deshecho es Merodac; destruidas son sus esculturas, quebrados son sus ídolos. 

3.      Porque subió contra ella una nación del norte, la cual pondrá su tierra en asolamiento, y no habrá ni hombre ni animal que en ella more; huyeron, y se fueron. 

 Hay algo que aprender en este capítulo del juicio contra Babilonia, ya que Dios había llamado a Nabucodonosor Su siervo, y a los caldeos Su espada. Ellos fueron usados para ejecutar el juicio contra las naciones y utilizados como disciplina para Judá, por su desobediencia y pecado. El profeta aconsejó a su pueblo que si se sometían al emperador hallarían protección, e incluso prosperidad en Babilonia. Pero ¿crees que porque Nabucodonosor sirvió y exaltó a Dios y Su justicia, será excusado por sus propios hechos pecaminosos? Veremos que no, porque los capítulos 50 y 51 hablan de Su juicio.

 En su carta a los romanos, Pablo expone: “Por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Él (Dios)(Ro.3:20). Algunos de los judíos vieron esta enseñanza como contraria a la justicia de Dios, ya que Pablo estaba diciendo que los cristianos no tenían que hacer ningún esfuerzo para guardar la ley. Argumentaban que ser justificado sin hacer buenas obras, significaba: “Hagamos males para que vengan bienes” (Ro.3:8). No podían entender el perdón de Dios por la pura gracia. ¿Y qué tal si un malvado como Nabucodonosor sirviera al propósito de Dios al castigar a Sus enemigos? ¿Podría Romanos 3:8 justificar tal barbaridad? Consideremos las siguientes preguntas: ¿Puede el pecado promocionar la gloria de Dios? ¿Si es así, entonces, debe el hombre ser considerado culpable por su pecado? ¿Si se entregara a pecar todo lo posible, podría hacer que Dios fuera glorificado más? Pablo aclara bien que tal enseñanza no es evangélica, sino ridícula y condenable, y continúa diciendo que Dios juzgará justamente el pecado. Es verdad, hasta cierto punto, que el pecado acentúa la santidad de Dios. Por ejemplo, debido a que Dios es santísimo, Él no tolera el pecado, aunque nosotros lo consideramos muy pequeño e inocente. Podemos ver la santidad de Dios en que Él mandara a Su Hijo para ser castigado de la peor manera, muriendo por los pecados de la humanidad. Pero, de ninguna manera lo excusa, sino que lo juzgará.

 Intentaremos entender por qué Dios ha permitido que, incluso su archienemigo, Satanás, siga existiendo, y por qué tiene razones al consentirlo. Por ejemplo, leemos que le fue permitido probar a Job (Job 1:12; 2:6). Dios también le dio a Pablo un mensajero de Satanás para que le abofetease: “… para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente” (2 Co.12:7). En 2 Tesalonicenses 2, Pablo enseña que el Señor permitirá que el Anticristo engañe a todo el mundo, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad” (2 Tes.2:11-12). Pero después de cumplir su papel, el Anticristo será lanzado al Lago de Fuego (Ap.19:20). Dios permitió que un espíritu de engaño indujera a los profetas de Acab para destruir al rey maligno (1R.22:20-22). El Señor es soberano sobre el reino de las tinieblas; lo utiliza para ejercer Su voluntad, pero después lo condenará en el fuego eterno.  

Juicio contra otras naciones

Etiquetas:


 

Amón, Edom (Moab, Estados Filisteos)     

Capítulo 49

 

Amón, hijo de Lot

    1.     Acerca de los hijos de Amón. Así ha dicho Jehová: ¿No tiene hijos Israel? ¿No tiene heredero? ¿Por qué Milcom ha desposeído a Gad, y su pueblo se ha establecido en sus ciudades? 

            2.      Por tanto, vienen días, ha dicho Jehová, en que haré oír clamor de guerra en Rabá de los hijos de  Amón; y será convertida en montón de ruinas, y sus ciudades serán puestas a fuego, e Israel tomará por heredad a los que los tomaron a ellos, ha dicho Jehová. 

           3.      Lamenta, oh Hesbón, porque destruida es Hai; clamad, hijas de Rabá, vestíos de cilicio, endechad, y rodead los vallados, porque Milcom fue llevado en cautiverio, sus sacerdotes y sus príncipes juntamente. 

4.      ¿Por qué te glorías de los valles? Tu valle se deshizo, oh hija contumaz, la que confía en sus tesoros, la que dice: ¿Quién vendrá contra mí? 

5.      He aquí yo traigo sobre ti espanto, dice el Señor, Jehová de los ejércitos, de todos tus alrededores; y seréis lanzados cada uno derecho hacia adelante, y no habrá quien recoja a los fugitivos. 

6.      Y después de esto haré volver a los cautivos de los hijos de Amón, dice Jehová. 

 Génesis 19 relata la historia de Lot y cómo los ángeles le rescataron de Sodoma (Gn.19:1-22). Después, continúa con la destrucción de Sodoma y Gomorra (vs.23-29) y, finalmente, relata lo que nos importa en este capítulo y en el anterior (vs.30-38). Recordamos cómo Dios bendijo a Lot en la Tierra Prometida, multiplicando sus posesiones, hasta que no hubo lugar para Abraham y él juntos en aquella tierra. Abraham le aconsejó elegir una tierra aparte para sí mismo y Lot escogió la llanura del río Jordán, pero en su estilo de vida nómada, fue moviéndose hacia el oriente hasta llegar a Sodoma, una ciudad extremamente pecaminosa. 

 Dios destruyó Sodoma y Gomorra, y Lot huyó para salvar su vida junto a sus hijas y su esposa, pero esta última miró atrás, a la ciudad en que había dejado todas sus posesiones, y fue consumida por la destrucción. Otra vez recordamos cómo Jesús nos instruyó sobre el peligro (que también es pecado), de mirar atrás, hacia nuestros estilos de vida y fortunas anteriores… “Acordaos de la mujer de Lot” (Lc.17:32). Lot tuvo miedo de las montañas donde, en verdad, hubiera estado más seguro, y suplicó a los ángeles poder morar en Zoar, una ciudad situada en el valle en el cual estaban Sodoma y Gomorra. Sin embargo, con el tiempo cambiaron las circunstancias, y el temor a Zoar fue más grande que su temor a las montañas. Entonces, Lot y sus hijas se fueron a vivir a una cueva en las montañas, totalmente desprovisto de todas sus posesiones.

 Este hombre, que había prosperado maravillosamente en Canaán, ahora vive en una cueva, sin ganados, tiendas, ni siervos. La tierra elegida con sus ciudades ha sido destruida. En el último capítulo vimos el complot de las hijas de Lot, que persuadieron a su padre para que bebiera hasta emborracharse. Su parte en este pecado fue su cooperación con ellas. Puede ser que no le fuera difícil cooperar después de haberse emborrachado para poder olvidarse de su pobre condición. 

El juicio contra Moab

Etiquetas:

 

De Nebu, Moisés vio la Tierra Prometida  
 

Capítulo 48

      1.      Acerca de Moab. Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: ¡Ay de Nebo! porque fue destruida y avergonzada: Quiriataim fue tomada; fue confundida Misgab, y desmayó.                          

      2. No se alabará ya más Moab; en Hesbón maquinaron mal contra ella, diciendo: Venid, y quitémosla de entre las naciones. También tú, Madmena, serás cortada; espada irá en pos de ti. 

3.   ¡Voz de clamor de Horonaim, destrucción y gran quebrantamiento! 

4.      Moab fue quebrantada; hicieron que se oyese el clamor de sus pequeños. 

5.      Porque a la subida de Luhit con llanto subirá el que llora; porque a la bajada de Horonaim los enemigos oyeron clamor de quebranto. 

6.      Huid, salvad vuestra vida, y sed como retama en el desierto. 

7.      Pues por cuanto confiaste en tus bienes y en tus tesoros, tú también serás tomada; y Quemos será llevado en cautiverio, sus sacerdotes y sus príncipes juntamente. 

8.      Y vendrá destruidor a cada una de las ciudades, y ninguna ciudad escapará; se arruinará también el valle, y será destruida la llanura, como ha dicho Jehová. 

9.      Dad alas a Moab, para que se vaya volando; pues serán desiertas sus ciudades hasta no quedar en ellas morador. 

La esposa de Lot no le dio hijos, sino dos hijas. El día que miró atrás, hacia la malvada Sodoma que la familia había abandonado, la misma lava que destruyó la ciudad le alcanzó a ella (Gn.19:26). Cuando el Señor Jesús habló de los días de la angustia para Jacob, de los cuales profetizó Jeremías (Jer.30:7), advirtió del peligro de detenerse debido a la preocupación por las posesiones dejadas atrás, y después añadió: “Acordaos de la mujer de Lot” (Lc.17:32). Sus hijas, pensando que nunca podrían casarse, y también preocupadas por preservar el nombre de su familia, planearon una relación incestuosa con su padre. El resultado fue que les nació un hijo a cada una, siendo el nombre del hijo de la mayor, Moab (Gn.19:37). El sobrino de Abraham, Lot, fue el patriarca de esta nación, al lado oriental de Israel.

 La frontera norte de Moab fue compartida con Amón, que eran descendientes del hermano menor de Moab, llamado Ben-ammi, y también con los amorreos; y la frontera sur con los edomitas, descendientes del hermano de Jacob, Esaú. Cerca del final del viaje de los israelitas por el desierto, un rey moabita, Balac, buscó al profeta, Balam, para que maldijese a Israel. El intento fracasó miserablemente porque, en lugar de maldecir a Israel, lo bendijo cuatro veces. Pero el complot contra Israel para que cayera en fornicación e idolatría no fracasó. Como resultado, veinticuatro mil israelitas murieron bajo el juicio de Dios por una plaga (Nm.25:1-9).

Juicio contra los filisteos

Etiquetas:

Gaza, ciudad moderna. Población 600.000

                              Capítulo 47

1.      Palabra de Jehová que vino al profeta Jeremías acerca de los filisteos, antes que Faraón destruyese a Gaza. 

2.      Así ha dicho Jehová: He aquí que suben aguas del norte, y se harán torrente; inundarán la tierra y su plenitud, la ciudad y los moradores de ella; y los hombres clamarán, y lamentará todo morador de la tierra. 

3.      Por el sonido de los cascos de sus caballos, por el alboroto de sus carros, por el estruendo de sus ruedas, los padres no cuidaron a los hijos por la debilidad de sus manos; 

4.      a causa del día que viene para destrucción de todos los filisteos, para destruir a Tiro y a Sidón todo aliado que les queda todavía; porque Jehová destruirá a los filisteos, al resto de la costa de Caftor. 

5.      Gaza fue rapada, Ascalón ha perecido, y el resto de su valle; ¿hasta cuándo te sajarás? 

6.      Oh espada de Jehová, ¿hasta cuándo reposarás? Vuelve a tu vaina, reposa y sosiégate. 

7.      ¿Cómo reposarás? pues Jehová te ha enviado contra Ascalón, y contra la costa del mar, allí te puso. 

Leímos acerca del juicio de los egipcios en el capítulo 46 y, apropiadamente, en este capítulo 47, sigue el de los filisteos. Digo apropiadamente porque, aunque Egipto, el poderoso y formidable imperio, era el enemigo número uno, los filisteos, con menos potencia, ocupaba el segundo lugar, porque su enemistad era persistente durante toda su historia. Egipto dominó y esclavizó a la nación, pero los filisteos eran enemigos cercanos y constantes, en la frontera sudoeste, que estaban continuamente molestando y amenazando. La historia de Israel está muy entrelazada con la de los filisteos.